lunes, 11 de mayo de 2020

88.- Primavera tranquila (Un poema de "El buzo incorregible").





PRIMAVERA TRANQUILA

En ocasiones llueve durante el mes de mayo:
nos recuerda ese clima la épocas más frías,
los períodos de ámbar y líquido inflamable.
La actitud de sorpresa, la precaución cuidada,
inservibles se muestran ante tamaño encono.
En una casa noble dormirá sin sufrirlo
aquel que desconoce el rostro de la niebla:
dormirá sin sentirlo el huésped fastidioso.

Inhabitable sol, región abandonada:
toda ciudad recibe el nombre de prohibida.









martes, 21 de abril de 2020

87.- No fingir (Un poema de "Y el aire de los mapas").

Antonio Martín Flores, profesor de Filosofía en un Instituto de Enseñanza Secundaria de  la provincia de Sevilla, trabajó con sus estudiantes uno de los poemas de "Y el aire de los mapas", el titulado "No fingir". En enero de 2019, dentro de su loable iniciativa "Un poema cada semana", surgió el vídeo (de Diana Arroyo) que  posteriormente aparecería en el blog (todavía, afortunadamente, en activo) donde se recogen los frutos de un trabajo docente tan extenuante y valioso. Desde aquí les doy las gracias a los alumnos que asumieron esta propuesta y a su profesor, Antonio Martín, que la hizo (y la sigue haciendo) posible.


NO FINGIR

Se desgajó del grupo, siguió andando,
aunque luego, más tarde, se detuvo,
miró el cielo: no supo dónde estaba.

Se desgajó del grupo con la idea
de llegar a otro sitio, no estar solo
en medio del engaño, no fingir,
no traficar con mapas o mentiras.

Se desgajó del grupo y ahora vive
al margen del camino, sigue andando
de un sitio para otro: si no avanza,
tampoco retrocede.


(De Y el aire de los mapas, 2o14)



        En el blog ya citado, a modo de comentario del poema, se leen unas palabras indudablemente certeras: "Enero ha llegado. El dios Jano, de doble cara, nos invita a la reflexión sobre lo pasado y a intentar cambiar el futuro si el presente nos decepciona. Así se ha forjado parte de nuestras tradiciones occidentales y europeas. Pero aunque en cada lugar se celebra de un modo distinto (en Japón, por ejemplo, reciben al año nuevo limpiando a fondo la casa por fuera y por dentro, el significado resulta muy sugerente, por cierto), desde siempre, desde Babilonia y Roma, se recibía al Año Nuevo mediante nuevos propósitos (en el primer caso, el más popular era devolver las herramientas agrícolas; en el segundo, pedir perdón a los enemigos…). Así que en esta primera semana de 2019 nuestro poema quiere enunciar el propósito u objetivo para los meses venideros: NO FINGIR. (Por cierto, después de las fiestas navideñas, del consumismo que las definen y los encuentros forzados que exigen sacrificios incoherentes, no es extraño ese grito del título del poema)."

      "El poema no está exento de rebeldía, pero la realidad manda. Ahora que la deriva social parece dejar de lado la igualdad y los derechos humanos, el poeta granadino nos invita a ser uno mismo y realizar un acto difícil y comprometido: desgajarse. Como se desgaja una naranja, podemos pensar. Parece fácil, pero no lo es, todos tenemos la experiencia de que algo parece quedar en ese gajo que pertenece a un todo irremediablemente, aunque sea en forma de hilo, no es fácil deshacerse de ese leve filamento que se empeña en recordarnos nuestra pertenencia intrínseca a un todo que nos coarta, con el que ya no nos identificamos, al que queremos renunciar. Y en el caso de Rosales sabemos sus motivaciones: no traficar con mapas o mentiras."

      "El poeta granadino, por otra parte, conoce a lo que nos enfrentamos si decidimos dar el paso y romper con el grupo. En principio nos invade una sensación de cambio, de aspiraciones, respiramos y miramos el cielo con otros ojos, la liberación se asoma a nuestros ojos expectantes. Porque la intención es llegar a otro sitio, o al menos, no continuar en el mismo lugar que ocupa el resto. Y aunque, tal vez, no tenga el resultado esperado (y no avanza, tampoco retrocede), no debemos abandonar el propósito pese a situarnos, desde luego, al margen del camino."

     "Ese margen, distinto al que transita la mayoría, no es un lugar acogedor. En muchos casos no encuentras la libertad suficiente para desarrollar tus propias potencialidades o incluso intentarán por todos los medios que vuelvas al rebaño, que te des cuenta de tu error de ir por tu cuenta o fuera de su protección. La presión se ejerce de muchas maneras. Sin embargo, los propósitos que valen la pena no deben abandonarse, como sí se abandonan los típicos y superficiales de hacer más ejercicio, comer más sano o aprender otro idioma..."

      "En fin, la esperanza, frente a la lectura pesimista del propósito de este poema, se encuentra en el centro mismo de los versos: no estar solo / en medio del engaño. Sabemos que debe haber otras personas que no sigan engañándose. Esta esperanza no significa que vayamos a encontrarlos, pero al menos, sí sabremos que su compañía no es una quimera. Ese consuelo, frente a la masa, frente al poder que impone sus propios objetivos, nos alienta para no desfallecer y mantener el propósito de Rosales: NO FINGIR. No volver hacerlo nunca más, ni siquiera en Navidad. Yo sé que no estoy solo, que entre los lectores de este blog existen, al margen, pero hombro con hombro, personas que son capaces de elegir otros caminos distintos, personas que creen en la igualdad real y que continúan en la lucha necesaria por la defensa de los derechos humanos."









lunes, 13 de abril de 2020

86.- La tristeza (Un poema de "El horizonte").





LA TRISTEZA

La tristeza era dulce cuando era un pasatiempo,
una forma de estar sin estar en el mundo,
una máscara fácil, un engaño.

Entonces la tristeza lograba que las cosas
más turbias o más tristes estuvieran ausentes.
Era un modo de ver, sin mirar, el dolor,
o la muerte, o el miedo.

La tristeza era dulce porque era gratuita,
una excusa inocente para quedarse en casa,
un escondite inútil y tranquilo.

La tristeza es ahora un testigo insultante,
compañera atrevida que llega sin aviso,
pariente inoportuno. La tristeza es ahora
tan amarga que escuece.

Surge porque la vida a veces no se porta
tan bien como debiera. Viene con causa firme
y procura, tramposa, quedarse para siempre.



jueves, 9 de abril de 2020

85.- Un poema de "El buzo incorregible" (1)



UNA MAÑANA ANTERIOR

Luna de abril prendida a un cielo sin arrugas,
resbalando de un globo que se rasga y se rompe,
establece en el día un tramo de sorpresa:

un papel de fumar mientras vuela te indica
la precisión que causa saber que te equivocas.

(De "El buzo incorregible", Granada, 1988)




Una ciclista se detuvo, el 8 de abril de 2020, a observar la superluna en Alemania / AFP


miércoles, 18 de diciembre de 2019

83.- Una escultura de Giacometti con tres poemas de "El pensamiento sigue"


De Alberto Giacometti, El hombre que camina (Ver más)


PASOS EN LA ARENA

Recuerdas los caminos que quedaron
atrás. Aunque pudieras no podrías
volver a recorrerlos: se han borrado
y, al girar la cabeza, no ves nada,
en la arena no hay nada de tus pasos.

Recuerdas los caminos que no existen
y lamentas haberlos recordado:
esperarás sin ganas a que el viento
también borre las huellas de esa pérdida
que vuelve sin que vuelva lo perdido.

Recuerdas los caminos imposibles
y te olvidas de ver el horizonte
que, delante de ti, parece vivo.

(De El desierto, la arena, 2006)


NO FINGIR


Se desgajó del grupo, siguió andando,
aunque luego, más tarde, se detuvo,
miró el cielo: no supo dónde estaba.

Se desgajó del grupo con la idea
de llegar a otro sitio, no estar solo,
frente al engaño solo, no fingir,
no traficar con mapas o mentiras.

Se desgajó del grupo y ahora vive
al margen del camino, sigue andando
de un sitio para otro: si no avanza,
tampoco retrocede.

(De Y el aire de los mapas, 2014)


DISTRAÍDO

Llegó sin darse cuenta que llegaba
y anduvo distraído, buscó espacios
donde pasar la noche, al otro día
seguir, hacer balance, sumar fuerzas.

Llegó sin darse cuenta y miró el sitio
y no pudo saber dónde se hallaba,
el nombre del lugar, algún camino,
ningún mapa resultó fiable.

Llegó sin darse cuenta que llegaba
y estuvo merodeando algunos días:
nunca supo qué hacer, a dónde ir,
y se fue sin saber que estaba yéndose.

(De Y el aire de los mapas, 2014)



De Alberto Giacometti, El hombre que camina  (Ver más)

(Para saber másmás)


viernes, 13 de diciembre de 2019

82.- Palabras de Luis Muñoz sobre "El precio de los días".

"[...] El desánimo, la maquinaria torpe de las horas y las visiones superpuestas a modo de transparencias sobre visiones comunes constituyen el material de fondo de El precio de los días. El golpe de unas bolas de billar, el horizonte móvil del pasado, o una avioneta que rasga el cielo de una mañana de agosto, se convierten en ocasiones privilegiadas para meditar un sentido último, la ficción de un comienzo o el sesgo inesperado de una fecha sin importancia [...] 




Diario 16, Suplemento Cultural (5 de marzo de 1992)




martes, 18 de junio de 2019

martes, 21 de mayo de 2019

76.- Palabras de Mariano Maresca sobre "Miedo rentable".



Mariano Maresca y José Carlos Rosales (Granada, 24 de mayo de 2004)
     
     Durante el invierno del año 2004, Miguel Ángel Arcas me ofreció publicar en la editorial Cuadernos del Vigía. Aquella invitación sirvió para que salieran a la luz algunos poemas del libro en el que estaba trabajando por aquellas fechas. Los agrupé bajo el título de uno de ellos, Miedo rentable; un título que luego daría nombre a una de las secciones de El desierto, la arena (Vandalia, Sevilla, 2006). Finalmente, aquel cuaderno de Miedo rentable (Cuadernos del Vigía, Granada, 2004) se presentó, de la mano de Mariano Maresca, el 24 de mayo de 2004, en la Huerta de San Vicente (Granada). Más tarde las palabras de aquella presentación ("Virtud del que dice miedo") se publicaron en la recopilación Argumentos morales (Mariano Maresca, colección La Isleta del Moro, Asociación Cultural del Diente de Oro, Granada, 2004; págs. 43-60). 













Mariano Maresca y José Carlos Rosales (Granada, 24 de mayo de 2004)



viernes, 22 de marzo de 2019

74.- Palabras de Luis Martínez Drake sobre "El buzo incorregible".

   
     [...] Estábamos -digo- los mayores en nuestro establecido páramo cultural, dando formas convencionales a lo inevitable, cuando, de una forma quizás demasiado tímida, aparece un mínimo libro [El buzo incorregible] con una voz nueva desolada, deshaciendo la posibilidad de la lectura conforme y poniendo sobre el tapete un montón de problemas antiguos que yo creía olvidados o superados o, al menos, en los que yo ya no tenía ganas de hurgar. Aquellos problemas o habían dejado, pensaba yo, de serlo, o hacía tiempo que se nos presentaban como psuedoproblemas, cargados como estaban de excesivo artificio ideológico en el contexto de una pseudocultura inaguantable por mimética.
    Pero, a destiempo, reaparece la interioridad cargada de tristeza desolada en un contexto absolutamente impropio: en un inmenso paisaje sin figuras. La desolación, que presentíamos a la vuelta de la esquina, pero que, mal o bien, disimulábamos, nos da de pronto en la cara, disolviéndose estéticamente entre las cosas, los meses y los climas, dejándonos al desnudo.
     El planteamiento es inoportuno, pero su inoportunidad precisamente nos pone otra vez (y parecía que esto se había acabado) frente al viscoso tema del Yo autónomo capaz de volverse críticamente contra sí mismo y romper su ilusoria perplejidad.
     Se disuelve la tristeza entre las cosas, a través de su dañada y alienada configuración, dado que este Yo restablecido ya no puede hablar de manera inmediata, ya no cree en "omnipotencia del pensamiento" de la que hablaba Freud, pero puede causar, y esto es lo que, a mi juicio, se está haciendo a lo largo del libro, su fracaso como Yo, impedido de su emancipación por las relaciones de producción, como se decía antiguamente, que vaya usted a saber por qué el autor, en algún momento de su historia pensó que iban a ser superadas. De ahí la desolación y el paisaje gris y sin figuras del mes de octubre, en el que "ni siquiera un motín rememora esos días".
    Porque no es la tristeza lo que transmite el poema, a pesar de que es realmente triste. Esta es demasiado obvia. Lo que se transmite es "la expresión de lo que no tiene expresión, el llanto al que le faltan las lágrimas", en palabras de Adorno. Y recordemos que Eliot advertía que "si la poesía es una forma de comunicación, lo que comunica es el poema mismo". [...]

(Luis Martínez Drake, "Estábamos tranquilos los mayores...", Granada 2000, 4 de diciembre de 1988, pág. 41)