jueves, 1 de octubre de 2026

134.- 'La comunidad de los apartados', reseña de "Vida aparte" de Sergio Hinojosa en infoLibre (1 de octubre de 2016).



   En su último libro Vida aparte, José Carlos Rosales (Granada 1952, Doctor en Filología Hispánica, escritor y poeta) consigue transformar la intimidad de la lectura poética en una comunidad solidaria que alimenta la libertad y la expansión individual. Sus 1.001 frases, sugerentes como las mil y una noches, se acogen a un Tractatus lógico-poético. Enmarcadas en los días de la semana y cuidadosamente ordenadas, muestran su filo armado. Son frases que iluminan el tejido ético-político, y lo muestran como lienzo pixelado de pequeñas verdades, en parte antes recopiladas y versificadas en otros numerosos títulos que avalan su minuciosa labor.

   El trabajo poético de José Carlos y las convicciones éticas, estéticas y recursos estilísticos que lo sustentan tienen un largo recorrido. Por citar algunas de sus obras: El desierto, la arena (2006), Poemas a Milena (2011), Memoria poética de la Alhambra (2011), Y el aire de los mapas (2014), Si quisieras podrías levantarte y volar (2008-2016), Señales amarillas (2017), Años larguísimos (2019), A mi trabajo acudo, con mi dinero pago. Poesía y dinero. Antología poética desde el Arcipreste de Hita hasta la actualidad (2019), Libro de faros (2020), Alguien lleva una piedra escondida en la ropa (2015-2022)... Pero Vida aparte viene a ser un saldar cuentas con la vida, las pequeñas verdades y la historia real, esa que se fija más al verso que a la prosa, aunque aquí cristalice en frases que giran como piedrecitas juguetonas por nuestra imaginación. Porque si Dios o el Verbo arrojó la piedra y escondió la mano tras su grandeza inútil y eterna, esa piedra rodó y se deshizo en cosas banales, en instantes nimios, en días grises. Y cada cual conservó su trozo como inmensidad oscura y borrosa. Y lo escondió cuidadosamente en su bolsillo para preservar lo más propio.

   ¿Rodó la piedra por el jardín de Epicuro en Vida aparte? ¿Escondía la tranquilidad de los placeres mesurados, de las satisfacciones sin intensidades ni servidumbres dolorosas? Tal vez sí. Aunque al rodar bien podría desgranarse en búsqueda vital y continuada de una libertad compartida y siempre más amable. Pues la conformidad del espacio blindado, particular y alejado del mundo, no casa con las aportaciones de la experiencia ajena y del mundo que exige la libertad. El poeta-buzo no se cierra, se abre a reivindicar al porquero frente a Aquiles, al obrero anónimo con nombre y apellidos, a quien desapareció en el tajo o aquel otro que dejó su vida en una manifestación obrera frente a la policía de un amo miserable.

   ¿Vida aparte? Quizá no tanto como en Samos, o sí, por qué no. Epicuro de Samos abrió los ojos en aquella isla. Su magia nos llega porque fue enclave receptor de culturas y punto de unión entre continentes: Europa, África y Asia. Allí floreció uno de los mercados más fascinantes de la historia antigua. La rivalidad entre fenicios y griegos lo convirtió en uno de los centros comerciales más importantes de la cuenca. En sus puestos era posible encontrar productos autóctonos como el vino samio, y otros propios de toda la cuenca del Mediterráneo; el aceite de oliva o los higos, las pasas, los frutos secos, la miel o el garum junto a otras aromáticas salsas; el pescado y el marisco. Y junto a los alimentos se mezclaban los pesos y medidas persas y griegos, y lucían las telas colgadas teñidas con púrpura de Tiro junto a tejidos de lanas hiladas o de lino egipcio, y alfombras traídas de Anatolia y Persia. Los continentes se unían a otros continentes minúsculos hechos de cerámica procedente de los talleres griegos, combinados con los útiles de bronce y hierro. Y todo ello, en puestos perfumados con esencias traídas de Arabia a través de Tiro. El mercado no era intercambio, era un bullicioso ajetreo ético y estético de un colorido sorprendente.

  En el puerto de esta isla lejana florecían maravillosos jardines, claro que sí. Pero gracias al esfuerzo invisible de ese trasiego diario de afanados comerciantes que ofrecían sus productos, de rudos pescadores que arriesgaban sus vidas día a día, de tejedores tenaces que urdían sus maravillas, de herreros martillando entre fuegos y quemaduras, de artesanos ocupados en cumplir sus encargos, de esclavos bajo el yugo de un trabajo impío. Todos ellos, seres humanos, dedicados a cubrir necesidades o lujos, urgencias o caprichos, llegados de todo el orbe. En ese marco era posible habitar un jardín, claro que sí. Pero sabiendo que su cultivo ya estaba abonado y preparado por otros esfuerzos menos ausentes y no tan visibles.

  La aparente posición epicúrea rayada de estoicismo de José Carlos en este libro no es una separación del pensamiento de la realidad, su estructura responde a una métrica más propia de los ritmos del alma que del sonido. Y si los caminos trazados en su interior parecen alejarse del mundo, es tan sólo como muestra del hastío ante una realidad que parece conducirnos a una malversación de principios, valores y actitudes. Una realidad plagada de ruidosas mentiras, con grandes banderas y pequeñas cabezas, que se aproxima a la barbarie. Y si el poeta bucea y se alberga en un jardín placentero, no es para renunciar al combate por una sociedad más justa, sino para mostrar caminos posibles de entendimiento, pasos de cebra cotidianos que, más allá de una u otra orilla, de una u otra acera, de una u otra zona de cualquier línea divisoria o cualquier frontera, pueden ofrecernos una oportunidad para el planeta y un cobijo para la vida.

   La obra se compone de estratos cuyo sentido está orientado por significantes que condensan y aglutinan intenciones e imágenes: buzo, doce vagabundos, (quién sabe si semejantes a las doce tribus bíblicas de Israel o doce amigos) pasos de cebra, faros, frases y caminos… Elementos todos que entran en juego en la acción del verbo y en conjunción con predicados que sorprenden y abren nuevos sentidos. El ritmo deja las expresiones en suspenso, invitando al lector a la espera, a resistir hasta el próximo eslabón y el último momento en que se ilumina la orientación y el sentido.

   Al hilo de estos condensadores se pasa revista al lenguaje, para abrir la riqueza de la experiencia íntima o hundirse en horizontes borrosos y caminos intransitables. Alerta en esas oscuridades de los peligros que seducen a las almas incautas. Portan estos condensadores el mestizaje urbano mezclando términos de uso cotidiano con otros más insondables. Un texto rico en alusiones a mitos enraizados, a poetas vivos en la memoria, un texto que se abre también a la creación sorprendente y que se asoma al presente. No para reivindicar la luz cegadora de una verdad imposible, sino para mostrarla desnuda y minúscula. Pues la verdad, aunque pequeña, sigue siendo verdad. Y es con las pequeñas piedrecitas verdaderas que se construye el suelo donde se asientan los pasos de cebra. Pasajes que permiten ir de una lado a otro, circular entre lo humano sin perder el humus que contiene. Alertando a los peatones ante los falsos faros por cuyos reflejos se pierden los incautos, para acabar ahogándose en un fondo sin límites éticos. ¿Cómo dirigirse a quienes, tras esos brillos, arrastran el fango?
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sábado, 26 de septiembre de 2026

133.- "Vida aparte" en la revista 'El Maquinista de la Generación' (número 30-31, diciembre 2022).

En el mes de diciembre de 2022, José Antonio Mesa Toré tuvo la generosidad de acoger en las páginas de 'El Maquista de la Generación' la segunda sección de "Vida aparte", la titulada 'Martes'. Luego corregí algunas de sus frases y siempre le agradecí (y agradeceré) su desinteresada ayuda, su conversación y su capacidad de escucha.











sábado, 12 de septiembre de 2026

132.- Vida aparte (Reseña de Juan Carlos Sierra en la revista web de crítica literaria Estado Crítico, 10 de junio de 2026).



     Empecemos por el principio. Lo primero que se va a encontrar el lector en el nuevo libro del poeta granadino José Carlos Rosales Vida aparte (2012-2024) es una cita de Juan Ramón Jiménez que dice así: “No repetir. Pero, ante todo, saber qué es no repetir”. Efectivamente, se trata de no repetir lo ya andado en la obra de uno y de no repetirse dentro de la larga tradición literaria que nos contempla. Lo primero procede de un acto consciente de la voluntad literaria del escritor de no escribir siempre el mismo libro y, lo segundo, responde a la necesidad del conocimiento profundo de una tradición para saber exactamente en qué consiste eso de no repetirse.
     José Carlos Rosales, buen conocedor de esa tradición en su calidad de doctor en Filología Hispánica y, sobre todo, en su condición de lector, rompe en su nuevo libro con los moldes formales del género en el que se podría inscribir este, el aforismo. Porque en realidad no se sabe exactamente qué tipo de artefacto literario tenemos entre manos. Vida aparte se parece muchísimo a un volumen de aforismos, uno de esos libros repletos de brillantes fogonazos del intelecto que tratan de iluminar algún espacio oscuro de nuestra existencia, o que formulan en un lenguaje alternativo eso que teníamos en la punta de la lengua y no sabíamos cómo explicar, o que trata de ordenar a su manera el caos de la vida cotidiana y sus afanes. Todo esto, como no podría ser de otra manera, lo puede experimentar el lector en Vida aparte, pero al mismo tiempo esta obra se muestra bastante divergente en relación a lo que de forma generalizada se entiende como libro de aforismos.
     En primer lugar, en Vida aparte llama la atención su estructura, que lejos de ser temática se ordena según los días de la semana, cada uno de ellos precedido por su correspondiente cita del Libro del Génesis. No creo que haya que interpretar este detalle como la prueba de la revelación divina hecha libro, sino más bien como una suerte de metáfora de lo que significa en sí el acto creativo a través de la palabra -“En el principio era el Verbo” (Juan 1:1)-; en versión de José Carlos Rosales, “Las cosas no son hasta que no tienen nombre” (entrada 587 -página 77-). La realidad no existe si no es a través de su denominación; ni siquiera el tiempo existe si no es nombrado. El ecosistema temporal en el que se designa, se desarrolla y se estructura Vida aparte remite al tiempo más humilde que se puede nombrar y que, por tanto, existe, el de los días de la semana. Éste marca el ritmo del libro y su manera de abordar la realidad.
     En este sentido, interesa resaltar además el lugar desde el que escribe José Carlos Rosales, otra de sus disidencias, otro de sus intentos de alejarse de lo redundante. Desde el mismo título se anuncia su mirada heterodoxa y en la entrada/aforismo 371 (página 49) se explicita: “Vida aparte: ¿estar en otro sitio sin cambiar de sitio?”. Definitivamente sí. Existe una clara intención de retirarse, como se apunta asimismo en la cita de Epicuro -“Vive oculto”-, que encabeza el libro junto a la anteriormente mencionada.







lunes, 7 de septiembre de 2026

131.- "Vida aparte" en la revista 'Estación Poesía' (Sevilla, primavera de 2021, núm. 22).

En la primavera de 2021, el poeta, escritor y traductor Antonio Rivero Taravillo tuvo la generosidad de acoger en las páginas de 'Estación Poesía' la primera sección de "Vida aparte", la titulada 'Lunes'. Luego corregí estas frases y siempre le agradecí (y agradeceré) su desinteresada ayuda, su conversación y su capacidad de escucha.













 

viernes, 10 de julio de 2026

129.- El amigo y fotógrafo malagueño Miguel Urbano se acordó de "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa", se detuvo e hizo una foto.

 

He aquí la foto de Miguel Urbano.

Muchas gracias, querido...


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128.- "Vida aparte" (Reseña de Juan Mata, República de las Letras, Revista de la Asociación de Escritoras y Escritores, 4 de junio de 2026).

 


      Habituados como estamos a géneros literarios nombrables y reconocibles pudiera ocurrir que el último libro de José Carlos Rosales, Vida aparte, quedara varado en el territorio de la indefinición y la ambigüedad, no siempre buenas etiquetas para un libro. Porque Vida aparte no es un libro de aforismos, aunque muchas de las frases que en él aparecen podrían figurar en cualquier antología del género («Le gustaba decir la verdad, lo que no le gustaba era oírla», «Quien grita no piensa, quien piensa no grita», «Todos queremos ser destinatarios, casi nadie quiere ser remitente»), y tampoco es un libro de poesía al uso, aunque muchas de las frases que se despliegan en él podrían ser versos de cualquier poema suyo («El agua de la lluvia camina por el suelo, se resiste a morir», «Los peces vuelan para que tú los mires»), ni es tampoco un libro narrativo, aunque leído de seguido constituye un relato acerca del devenir de la vida y el modo de entender y estar en el mundo. No es azar que el número de frases sea 1001. Es arriesgado entonces definir el libro, pues podríamos equivocarnos de etiqueta y restarle interés literario. Es, eso sí, un libro meditativo, sosegado, bello.

        El propio autor proclama que es un libro de frases. Una frase es una construcción lingüística más bien modesta, casi liviana, pero en ella puede condensarse el mundo entero («Algunas frases dicen más de lo que dicen»). Todos los géneros literarios son, claro está, un encadenamiento de frases. Cambia el modo en que se suceden y enlazan. En el caso de Vida aparte podríamos hablar de frases con una existencia emancipada, aunque no aislada, pues unas conducen a otras, dialogan entre sí, progresan y retroceden, se interrogan, se dispersan y reaparecen. Son independientes pero colindantes, como los días de la semana.
        [...]

[Ver más / Las virtudes de una vida aparte, Juan Mata]




miércoles, 8 de julio de 2026

127.- "Vida aparte" (Entrevista en el Diario "Granada Hoy", 31 de mayo de 2026).



"Hay que respetar el sentido de las palabras,
pero también hay que respetar
que las palabras cambian"


Nazaret Alguacil / Granada, 31 de mayo 2026 - 13:59


[...]

P.- Entrando en 'Vida aparte', el subtítulo marca un arco temporal amplio (2012–2024). ¿Qué une los textos de este libro?

R.- Hay un par propósitos; en primer lugar, que este libro sea un libro organizado y no un simple manojo de frases dispersas, unidas solamente por el capricho del autor, hay entre ellas un nexo lógico, algo que va creciendo y complicándose; y, en segundo lugar, hay un nexo temporal, todo se desarrolla a lo largo de una semana, esa unidad mínima del tiempo organizado, un ciclo ancestral, lo que ocurre entre dos fases lunares. Una semana da para mucho si la organizas bien, con un poco de lógica.

[...]

P.- Cuenta que ha seguido el calendario semanal del Génesis, y en el libro se aprecia que está dividido por los días de la semana, ¿cuál ha sido el motivo para elegir esa división?

R.- El calendario semanal es antiquísimo, existía antes del Génesis, podríamos decir que es la unidad mínima de planificación temporal, algo que estructura nuestra conciencia de las cosas, algo que conduce al sosiego: una semana siempre acaba bien, es un espacio poético, la semana carece de la soberbia del siglo o del año o del quinquenio. La semana es la única unidad temporal de la que no se han adueñado los poderosos, es insignificante, es pequeña, es humana.

P.- En lo referente a la estructura, ¿podría explicar esa idea de construcción fragmentaria?

R.- Creo que la construcción fragmentaria refleja mejor la naturaleza de la vida, que no es otra cosa que la suma de fragmentos. Pero los fragmentos también forman un todo, al menos en este libro, pues las frases y las ideas que circulan por sus páginas van entrelazándose, matizan sus significados, profundizan en lo que ya se dijo, vuelven sobre sí mismas. Podríamos decir que cada frase sería como el verso de un largo poema de más de mil versos.

[...]

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(Vida aparte, Centro Generación del 27, Málaga, 2026)

 

viernes, 20 de marzo de 2026

126.- "Segundo itinerario: Piedras" era el título del pequeño concierto de cámara que dimos el 7 de abril de 2024 en el Auditorio Manuel de Falla de Granada.

El 7 de abril de 2024 se celebró un pequeño concierto de cámara en el Auditorio Manuel de Falla de Granada. Fue por iniciativa de Xavier Astor, contrabajo de la Orquesta Ciudad de Granada y autor de la partitura de todas las piezas. Nos acompañaron los músicos Arnaud Dupont (violoncelo) y Matthias Stern (violoncelo), miembros también de la Orquesta Ciudad de Granada. Con el título de Segundo itinerario: piedras se quería aludir al fruto de nuestra primera colaboración (27 de septiembre de 2016) que, titulada Itinerario concertante, se llevó a cabo en el Museo Casa de los Tiros de Granada. Dentro de pocos días se cumplirán dos años de aquel Segundo itinerario: piedras. ¿Qué mejor manera de conmemorarlo que recordarlo aquí con algunas de sus imágenes y una de sus piezas? Señalemos también que, sin la colaboración de la artista y fotógrafa Antonia Urbano, nada de esto habría sido posible. Gracias a todos por aquella inolvidable experiencia y gracias, también, al público que la hizo posible acompañándonos aquella mañana de abril.















jueves, 5 de marzo de 2026

124.- Artículo de Antonio Muñoz Palomares sobre "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa".

En el último número del Boletín de la Academia de Buenas Letras de Granada (núm. 25 / Julio-Diciembre de 2025) se ha publicado un artículo del Antonio Muñoz Palomares sobre el libro de poemas Alguien lleva una piedra escondida en la ropa (Bartleby Editores, Madrid, 2024).









miércoles, 19 de febrero de 2025

123.- Dos poemas de "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa" en la voz de José Luis Rico [23].


Buenas tardes o buenas noches, el poeta Jose Luis Rico ha tenido la gentileza o generosidad de incorporar dos poemas de "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa" a su página o canal de YouTube. Su voz es espléndida y su manera de leer está llena de sabiduría. Le doy las gracias desde aquí con un abrazo grande.





martes, 18 de febrero de 2025

122.- Cinco poemas de "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa" publicados en Zenda [22].


Buenas tardes o buenas noches, gracias a la mediación de los editores de Bartleby, se han publicado cinco poemas míos en la revista virtual Zenda Libros. Pertenecen a mi reciente libro de poemas "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa". Muchas gracias los que os paséis por este enlace y leáis estos poemas.




lunes, 25 de noviembre de 2024

121.- Presentación en Málaga (24 de abril de 2004, 12 horas) [21].

 


Gracias a la colaboración y compañía de Héctor Márquez, Alguien lleva una piedra escondida en la ropa se presentó en Málaga, en el espacio de El Tercer Piso de la Librería Proteo. Fue el 24 de abril de este año de 2024, a las 12 de la mañana. Muchas gracias a los amigos (Pablo Alcázar, Irene Alcázar, Isel Rivero, Miguel Urbano y Maite, José Antonio Mesa Toré...) que me acompañaron en esta velada feliz, sin ellos nada sería posible. Se incluye más abajo, tras algunas imágenes, el enlace al vídeo completo de la presentación.



Presentación de
Alguien lleva una piedra escondida en la ropa
 en la Librería Proteo de Málaga.


miércoles, 11 de septiembre de 2024

120.- Artículo de Pedro Cerezo Galán sobre "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa" [20].

En el último número del Boletín de la Academia de Buenas Letras de Granada (núm. 22 / Enero-Junio de 2024) se ha publicado un artículo del Pedro Cerezo Galán (Catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada) sobre el libro de poemas "Alguien lleva una piedra escondida en la ropa".